
Huracán y La Dictadura
Ya cincuenta años han pasado del golpe, del cimbronazo político que afrontó La Argentina, en el que las circunstancias ocurridas no pasaron desapercibidas en Huracán.
En el país hubo otras dictaduras y en todas estuvo el Globito: en 1930 se destacaron los quemeros Bartolucci y Scursoni, que iniciaron una huelga al gobierno militar de Uriburu para conseguir el reconocimiento de la profesión del futbolista. El golpe de 1943 sostuvo una cuota menos conservadora y fue el que mayores ventajas arrojó a Huracán, pues se consiguió el préstamo y la ilusión de la construcción del estadio. La Revolución Libertadora de 1955 trajo serias consecuencias: algunos huracanenses que estaban de gira por Centroamérica hicieron una escapada a Panamá para visitar a Perón y ese motivo costó la carrera a Montaño, Silva, Urquijo y Antonio Leone. La Revolución Argentina de 1966 encontró a Huracán entre la marcha radical de “Dale Globo, dale glooo…” y el cántico “lo dice el Tío, lo dice Perón, hacete del Globo que sale campeón».
Desde el 24 de marzo de 1976 se oficializó uno de los períodos más oscuros de la Argentina. Tras el mensaje de que las Fuerzas Armadas “han asumido el control de la República” siguió la violencia de un Estado opresor y el aliento a una conducta de vida del “sálvese quien pueda” dentro de la prepotencia y la piolada criolla. Pero la situación ya “no daba para más” y el 16 de mayo se produjo la primera manifestación contra el régimen cuando Huracán enfrentó a Estudiantes en su vieja cancha de madera de La Plata.
En el entretiempo se desplegó en la tribuna visitante una bandera de la Juventud Peronista, que decía “Montoneros”. Esto generó el ingreso a la tribuna de la policía bonaerense, que reprimió con balas y gases lacrimógenos. La balacera fue de abajo hacia arriba de la tribuna y una bala penetró en la espalda de Gregorio Noya, vecino de Lugano que se encontraba con su hijo en la platea, alejado del problema.
Noya llegó a gritar “me pegaron en la espalda, traigan camilla” y cayó al suelo. Los periódicos no hablaron del tema y apenas mencionaron tiroteos y disturbios sin especificar el motivo. Los que tenían su documento sólo pudieron salir tres horas después, tras ser cacheados. Ese mismo día, la hinchada de Estudiantes aprovechó la gran concurrencia por la visita del puntero del Metro y planificó atar globos de gas fuera del estadio para elevar su bandera con la consigna “Videla asesino – Montoneros”, pero no lo pudieron concretar porque se les enganchó el estandarte en los árboles cuando ya se acercaban los patrulleros.
El presidente de la AFA era el huracanense David Bracuto, director médico de la UOM, que había dejado su lugar en el club a Osvaldo De Santis. Ese año Huracán arrasó, aunque en la etapa final cedió ante Boca. En el Nacional quedó primero del grupo, pero el campeón fue Boca otra vez.
Bracuto es desafectado de AFA y vuelve a Huracán en tiempos de calles vacías y Falcon verdes. En el Metro 77 la gloria es de River y Huracán queda más cerca del descenso que de los de arriba. Mientras, en el Nacional se pierde la chance de clasificar porque Independiente es superior.
En 1978 vuelve el vice De Santis a la presidencia. Carrascosa se baja de la Selección sin dar motivos particulares ni políticos, mientras que Ardiles, Baley y Houseman se preparan para jugar el Mundial. En el Metro 78 el equipo queda entre los últimos y en el Nacional se cae en cuartos con Talleres. Es el año en que la Copa Mundial queda en casa en medio de festejos y de la sonrisa de Videla en el palco del Monumental.
En 1979 vuelve a ganar De Santis, quien es considerado para la presidencia de AFA, aunque pierde la pulseada con un tal Grondona. El equipo tiene una campaña mediocre en el Metro, mientras que en el Nacional queda afuera por un punto. La gran esperanza es Néstor Candedo, que juega el Sudamericano juvenil. La situación del país y las deudas de Huracán crecen acordes al plan económico: de viajes por España se pasa a giras por Chile, aparecen pagarés sin fondos y dirigentes investigados, asume el vice Lucero y luego llega la intervención del club.
Nadie quiere tomar la posta de Huracán hasta que en 1980 se convence a Luis Seijo (hijo) para que asuma el gobierno. En esos tiempos, el Globito queda en mitad de tabla en todos los torneos, hasta ocupar los primeros lugares en la Primera división de 1982. Se destacan entonces Morresi y Palermo en la Selección juvenil, a los que se le suma el “Turco” García para ir al Mundial juvenil.
Claudio Morresi es el diez de Huracán y afronta sus primeros partidos sabiendo que su hermano Norberto está desaparecido. Y compañero suyo es Omar De Felippe, quien debe guardar los botines para calzarse el fusil en la guerra de Malvinas.
Recién en 1983 se reestablece la política en Huracán. Es elegido Rodolfo Nieto para la presidencia y el equipo tiene una promisoria actuación en el Nacional. Sin embargo, en paralelo a lo sucedido en el país, la crisis económica, social y política ya habían dejado marcas imposibles de borrar.
Pablo Viviani
Subcomisión de Cultura, Historia y DDHH







