
Copa Ibarguren 1922: la cuarta estrella de Huracán
La curiosidad por develar qué equipo del país es más poderoso deviene de los anales de nuestro fútbol. Por ello es que el Ministro de Instrucción Pública, Dr. Carlos Ibarguren, dona un trofeo en 1913 para que se dispute todos los años en Buenos Aires entre los campeones porteños y rosarinos, naciendo así el “Campeonato Argentino”.
Huracán había caído en la edición de 1921 ante Newell’s por un incómodo 3 a 0, aunque tendría su revancha al coronarse bicampeón de Primera división en 1922. Y por cosas del destino, enfrente está Newell’s otra vez.
El 24 de marzo de 1923 se miden en Sportivo Barracas. El Globito alinea a Kiesel; Nobile y Pratto; Fontana, Vázquez y Scursoni; Loizo, Rodríguez, Laguna, Chiessa y Onzari. Huracán es superior y genera situaciones mientras los rojinegros juegan brusco y se quejan, aunque Loyarte marca el 1 a 0 para los rosarinos con un tiro recto y bajo. El segundo tiempo es malo, los hinchas arrojan cascotes y un hierro al juez por catalogarlo de parcial, por lo que este corre hacia la tribuna que lleva los carteles de “Huracán Campeón” y “N Old Boys que en Paz Descanse” para disciplinar, aunque lo disuaden de la acción. A los diez minutos hay un encontronazo entre Onzari y Chambrolin y el porteño queda grogui. El público grita “animales”, “sinvergüenzas”, “el año pasado nos arruinaron a tres”. A los 35 hay penal para Newell’s pero el disparo de Nuin golpea el travesaño. Cuatro minutos después ejecuta Onzari un tiro libre hacia Chiessa, quien gambetea a Borguignon y con un remate fuerte y cruzado coloca el 1 a 1 final.
El desempate se produce casi dos meses después, en un 22 de abril en que la pueblada colma las tres cuadras que la lleva por Av. Vélez Sársfield hasta la cancha de Barracas. Ya todos saben que Caldera reemplazará a Laguna.
Los rosarinos acusan cansancio por el viaje y arrancan la contienda jugando al offside, por lo que Huracán responde con pelotas paradas que generan ovaciones para el arquero Nuin. Los rojinegros juegan fuerte y hacen que Onzari se lesione en su pierna derecha y que Chiesa se resienta el tobillo. A los 38 minutos hay mano de Salcedo y el referí cobra penal. Lo patea Chiessa. Lo ataja Nuin, que da rebote, situación que aprovecha el huracanense para anotar el gol del partido.
En la segunda parte atacan ambos, pero Caldera se luce con firuletes y Chiesa, con sus pases y disparos. Cuando se decreta el final, miles de huracanenses invaden el campo para llevar a sus ídolos en andas y corear algunos cánticos compuestos para la ocasión. El periódico El Telégrafo escribió: “Huracán es uno de los pocos teams completos que hay en América… ya que batir a Newell’s después de haber jugado mejor es una performance que ya la quisieran para sí Nacional o Peñarol en Montevideo y Flamengo o Fluminense en el Brasil”.
La Copa Ibarguren dejó de disputarse en 1960, pero eso no significa que el Globito haya perdido ese lugar privilegiado que ocupan los cinco grandes clubes porteños que la ganaron: Racing, Boca, Independiente, River… ¡y Huracán!
Pablo Viviani
Subcomisión de Cultura, Historia y DDHH




