#HistoriaQuemera ¿Sabías que el paseo de murales «Luna Quemera» fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura Porteña?

Arte, creatividad y magia siempre arroparon al cuadro, padre de cientos de otros cuadros (en más de una acepción lingüística), del Globo que sobrevoló tres repúblicas en 1909; las ranas que nacieron grandes y bañaron en oro sus charcos balompédicos ya desde las primeras luces de la década del veinte del siglo pasado, hace un centenar de años; La Quema que convierte en cenizas a todo a su paso de Huracán de fuego en el ayer, el hoy y el mañana; los guapos e ídolos de todos los tiempos que escribieron fútbol con la pluma de la gloria en Argentina y el mundo; y, por supuesto, los que viven motorizados por corazones que bombean pasión a cada célula de su organismo.

 

Tan cierta resulta tal premisa, que los últimos, apasionados por su cuadro, supieron enmarcarlo en cada muro de las ágoras de su ruta principal: desde 2010, con el puntapié de la agrupación de hinchas «Juntos por Huracán», el pintor Santiago Vilas de la Peña de La Matanza y su perfecto socio Luciano Montenegro, el pueblo quemero llenó de color y gracia la entera calle Luna, fantástico y clásico corredor desde la coqueta avenida Caseros hasta el emblemático Palacio Ducó.

«Oíd, mortales, el grito sagrado: Huracán, Huracán, Huracán» bramaba una de las esquinas de Alcorta y Luna. En cierta forma, ese rincón tan primero, resultaba espejo del segundo, el tercero, el cuarto y todos los demás: cada córner urbano, cada ladrillo, cada puerta y ventana, y cada rendija de cada pared grita el mismo himno. En los murales se exhibe un Big Bang creativo que parte de los cerebros huracanistas. La institucionalidad sita en Caseros 3159 (sede central que hasta se encuentra monumentalizada en uno de los retratos murales) se entremezcla con vivencias, religiones, cultura, creencias, ideologías, gustos y los temas más variopintos a pincel de sus múltiples padres. Aunque, claro, tanta apertura multiforme pasa siempre por un proceso de homogeneización hacia una única forma compartida por cada metro, centímetro y milímetro del pasadizo de tintas: Huracán. Existen homenajes a eternidades del club, recuerdos de simpatizantes que tiran papel desde el cielo cada vez que el primer equipo sale a la cancha, frases en prosa, entidades homólogas del planeta, tango, rock, fútbol, boxeo, murales realizados por peñas, personalizados y de todo el tipo imaginable.

Durante el feriado del 8 de diciembre de 2011, desde las 12 h se llevó a cabo un enorme festival solidario de fin de año que celebró a la célebre calle hasta el anochecer. La falange huracanense colmó de emoción las vías públicas zonales y aprovecharon para aportar, al tiempo, su grano de arena para los más necesitados. Hubo juegos para los más pequeños, grandes banderas, comida y bebida, un escenario lleno de música y una jornada llena de fiesta. Un mural con la consigna «Hacé tu Globo» se llenó de aerostatos voladores con «H» centrada y firmas de innumerables familias quemeras, para no dejar de rendir la cuota artística. Murgas, malabaristas y magos escupiendo fuego no faltaron a la cita. Tampoco lo hicieron el siempre al pie del cañón cultural Néstor Vicente, así como dirigentes de aquel tiempo, familiares del «Turco» Mohamed, Rodrigo Battaglia (que hasta «pintó su Globo»), Néstor Apuzzo (que también plasmó el suyo), el reconocido periodista nacional y socio de la institución Lucio Di Matteo, representantes de disciplinas como futsal, hockey sobre césped, fútbol para ciegos, taekwondo y vóley; el escritor de «Por el Siglo de los Siglos», Gustavo Catalano; y Oscar Trotta, protagonista fundamental del boxeo en la casa propia, amigo personal de Ringo Bonavena e histórico entrenador de deportistas con amores blancos y rojos. Sobre todo, como cúspide, se descubrió una placa que reza «Declárese de Interés Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el “Proyecto Murales – Luna Quemera”, que se lleva a cabo en la calle Luna desde Av. Caseros hasta la Av. Amancio Alcorta», fechada 7 de octubre de 2010, con las firmas del Dr. Sergio Abrevaya y el Lic. Oscar Moscariello, por entonces Vicepresidente III y Vicepresidente I A/C (respectivamente) de la Legislatura Porteña.

Derivada del paseo de murales homónimo, en 2013 nació la unión artística y cultural «Luna Quemera», que durante añadas se dedicó a realizar murales, grafitis, stencils, pintadas y etcétera en bajo-tribunas y salones del gran Estadio; el gimnasio pugilístico y la cancha de handball de la sede; fachadas de hogares, locales varios y restaurantes; paredones tanto del campo de deportes Jorge Newbery (La Quemita) como del terreno lindero al Tomás Adolfo Ducó; la entera Plaza Guillermo y Alfredo Barbieri (conocida popularmente como «Plaza Luna») en una jornada única por los festejos de los 105 años del team más capitalino; y, en definitiva, las muchísimas calles de Parque de los Patricios y Nueva Pompeya con sus puestos de diarios, baldosas, cordones, paredes, ventanas, puertas, rejas, persianas, faroles y mobiliario en general.

El miércoles 12 de junio de 2019 se presentó en la sede huracanada la obra literaria «Pintando mi aldea. El arte público en Parque Patricios» de Pablo Valerio y con fotografías Yanina Spila. La misma, parte de un proyecto más amplio que incluye una página web y un video documental, propone visibilizar un magnífico registro de las numerosas intervenciones estéticas del barrio sur de la ciudad. En convivencia con otras muchas más, tanto el proyecto como el posterior grupo Luna Quemera se encuentran, en forma inesquivable, como protagonistas del libro, que tiene uno de sus murales en la portada.

Gonzalo Hernán Minici

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