#HistoriaQuemera ¿Sabías que Carrascosa debutó en la Selección Argentina en un homenaje a Arsenio Erico, quien también dejó su marca en Huracán?

Jorge Omar Carrascosa, llegado al mundo todo el 15 de agosto de 1948, es un ídolo que excede todos los calendarios del mundo Huracán.

 

Lateral izquierdo, con sus 298 partidos entre 1973 y 1979, en los que campeonó durante el primer año y alcanzó además dos subcampeonatos (en los Campeonatos Metropolitanos de Primera División 1975 y 1976), una plaza para las semifinales de la Libertadores 1974 siendo el suyo el mejor equipo del planeta entre abril, mayo, junio, julio y agosto con el mejor rendimiento internacional de la temporada 1973/74 (85,71 %), y dos terceros puestos (Metropolitano 1974 —junto a Boca— y Nacional 1976 —semifinalista—), es el quinto jugador y segundo defensor con más presencias en las historia quemera. Aunque, asimismo, el Lobo aulló grandemente a las lunas de otras casas: debutó en Banfield en 1967, gritó gloria en Rosario Central en 1971 y, sobre todo, tuvo una carrera extensa y de relieve en la Selección Argentina de Fútbol.

Honró los bastones albicelestes máxime en tiempos de Menotti y cuando ya lucía la camiseta más hermosa: como huracanista, fue convocado en veintiséis ocasiones en las que gritó un gol entre 1974 y 1977. Su gran esmero y técnica de ensueño lo llevaron, incluso, a ser el capitán de ese casi lustro bien lustroso, aunque, por cuestiones humanas y en una decisión que dejó abiertos los ojos (aunque quizá no tanto como ya estaban los de él) de Argentina, desistió de participar con capitanía (y, sin saberlo, con capitanía triunfar) del Mundial 1978, aún siendo parte primera de los planes tácticos. Tal vez no haya querido ser parte de los planes políticos que circunvolaban el espectáculo y la espectacularidad del balompié de ese excelente combinado nacional que tan bien era jugado y tan exento estaba (con unicidad: el fútbol y sus espectadores) de la oscuridad que vestía a sus organizadores. En suma, es el cuarto huracanense con más partidos en el elenco patrio, sólo debajo de René Houseman (jugó 55 cotejos y marcó 13 goles entre 1973 y 1979), Miguel Brindisi (46 juegos y 17 dianas entre 1969 y 1974) y Osvaldo Ardiles (40 y 7 entre 1975 y 1978).

Sin embargo, antes de correr entre los árboles del Parque de los Patricios, ya había jugado en la Selección. Y, casi como un déjà vu de lo que le esperaba, debutó, el jueves 22 de octubre en el estadio Defensores del Chaco (entonces llamado «Puerto Sajonia») con arbitraje de Airton Vieira de Moraes (Brasil), en un amistoso que la Liga Paraguaya de Fútbol organizó en homenaje de un semidiós de la esfera que también dejó su huella histórica en La Quema: Arsenio Erico, quien recibió un trofeo de reconocimiento al tiempo de dar una vuelta al campo de juego colmado siendo bañado de aplausos por el los 25 000 espectadores, y quien en 1947 se retiró del deporte más popular en el país en el sur porteño, y que pese a no descoser ninguna red en sus breves siete disputas, a él se le descosió el corazón por Huracán y pidió en vida que sus cenizas pasen por el Palacio Ducó en muerte. Paraguay formó con Aguilera, Bordón (Ortiz Aquino), Enciso, Tabarelli, Mendoza, Espinoza, A. Sosa, Arrúa, Bareino (L. Jiménez), H. González (E. Vera) e Irala (quien empató el juego a los 27′), mientras que la Argentina de J. J. Pizzuti lo hizo con Santoro, Malbernat, Perfumo (capitán), Laraignée, Rosl, Brindisi, Raimondo, Willington (68′ Bianchi), Marcos, Yazalde y Verón. Carrascosa reemplazó a Malbernat en el minuto cuarenta y seis y, además de su presencia, cabe destacar las de otros futuros huracanados como Willington (con paso por el cuadro blanco y rojo en 1972) y Yazalde (con retiro en 1981), más el propio Brindisi, que a los cinco minutos del pitido inicial marcó para el 1-1 final en lo que fue un brindis del que Huracán alzó copa y deseó salud.

Gonzalo Hernán Minici

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