#HistoriaQuemera ¡Feliz cumpleaños, “Lulú” Sanabria!

La historia de un auténtico trotamundos que mucho genio al trote tuvo en el Mundo Huracán, la de una suerte de fundación de una moda de hoy en el ayer, y la de una trayectoria balompédica marcada por temibles peligros, halla al mismo protagonista: Jorge Armando Sanabria, nacido en Corrientes el 9 de agosto de 1952.

Se inició futbolista en Excursionistas, donde en baby coincidió con Houseman (por vez primera; las dos siguientes, en Huracán y el sudafricano AmaZulu). A los dieciséis juveniles años llegó a categorías mayores, en 1969. Residió en casa verde y blanca de Belgrano hasta 1975, cuando pasó a la blanca y roja de Patricios. En La Quema demostró oportunismo, habilidad y velocidad. Sobre todo, fue un culto al gol: salvo un período escueto en Colombia (1977), hasta 1979 gritó 52 en 134 juegos totales. Integró dos planteles subcampeones y, en 1976, le ganó los cinco duelos clásicos a San Lorenzo, un caso único en la historia del fútbol argentino. También, resultó uno de los pioneros en el calzado: en un viaje a Formosa, desde una marca deportiva habían enviado botines blancos que nadie quería lucir, hasta que los vio Sanabria y aceptó sin mayores problemas. Jugó bárbaro, llamando la atención no sólo por la rareza en sus pies (hoy la rareza es encontrar jugadores con botines discretos), y desde el diario Crónica le ofrecieron el apodo: «Gran partido de “Lulú” Sanabria», titularon, comparándolo con «La pequeña Lulú», personaje de historieta creado en 1935 por la estadounidense Marjorie Henderson Buell. Es que el quemero, además de sus botas alba, usaba el pelo largo y los pantalones muy ajustados.

Tras su marcado paso por el Parque, marcó pasos en un sinfín de clubes. Vivió de lleno el narcotráfico colombiano, con dirigentes y colegas ligados a las armas y las drogas; la guerrilla de El Salvador, con tiroteos y pagos de su plantel para no ser víctimas de un secuestro o avión derribado por un misil; y el apartheid de Sudáfrica, siendo el único caucásico de un equipo y tomado como bandera de libertad en aquel tiempo de lucha social. Asimismo, integrando el «Equipo de las Estrellas», fue por las cárceles de Argentina jugando y hablando con los delincuentes más duros. Temerario, la siguiente es su carrera en tiempos y espacios:

Excursionistas (1969-1975); Huracán (1975-1976 y 1978-1979); Unión Magdalena (Colombia, 1977); Vélez (1980); Independiente (1980); Varta Caldas (Colombia, 1981); Argentinos Juniors (1981); Quilmes (1982); Central Norte (1982); Águilas (El Salvador, 1983); Armenio (1983-1984); AmaZulu (Sudáfrica, 1984); Sportivo Rivadavia (1986); Sportivo Baradero (1987); Leandro N. Alem (1987-1988); Atlétito Ledesma (1988-1989); Mercedes (1989-1990); Boca Juniors de Tres Arroyos (1990-1991); y Casino Iguazú (1991-1992), como jugador. Asimismo, fue director técnico de Hyogo Kakogawa (Japón), San Miguel (en inferiores) y Muñiz.

Gonzalo Hernán Minici

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