“Lo que siento por Huracán es algo muy grande”

En una entrevista exclusiva con Huracán TV, Daniel Montenegro habló del final de su carrera y repasó los momentos más importantes que vivió en el Club Atlético Huracán.

 

Daniel “Rolfi” Montenegro conversó en exclusiva con la web oficial del Club Atlético Huracán y revivió lo que fueron sus 21 años en el fútbol. En esta primera parte, el delantero se refiere al debut en el Globo, su vuelta en el 2002, la relación que tuvo con Miguel Angel Brindisi y su lado como hincha, entre tantas otras cosas. ¡No te la pierdas!

-Lograste mantenerte 21 años jugando al fútbol profesional. ¿Completaste una carrera satisfactoria?

-Si, si. Primero era difícil llegar, todos los dicen. Después es complicado mantenerse. Hasta yo me sorprendo del tiempo que pasó. Y más en un fútbol tan cambiante, donde salen tantos futbolistas. Tratar de mantenerse es importante, estoy contento por eso y por todo lo que hice en mi carrera.

-Arrancaste de muy joven, en el año 1997. ¿Tenías dentro de tus metas el mantenerte tanto tiempo en el máximo nivel del fútbol argentino?

-Eso nunca lo sabés. Ni cuando empezas, porque es un fútbol muy dinámico. Debuté y al año y medio ya no estaba más en Argentina. Eso no me lo esperaba después de jugar tan poco tiempo en una Primera División. Son cosas de este fútbol tan necesitado. Los jugadores jóvenes son los primeros que se van por un tema de economía de los clubes. Eso es algo que no se va a cambiar, somos así. Es un país que vende mucho y lo necesita. El tiempo en este fútbol es lo que menos llama la atención. Que estés 21 es importante, al menos para mí. Tengo 39 años y todavía siento lo mismo que cuando debuté en el año 1997. Sino no jugaría. Las cosas que cambian son las maneras de jugar, el ritmo y eso. Las ganas siempre están.

– ¿Qué diferencias le encontrás, más allá de la edad, al Rolfi Montenegro del 1997 en comparación con el que jugó en 2018?

-Cuando me tocó debutar era otra cosa. Tenía jugadores grandes que me dieron la libertad de jugar y divertirme. No tenes tanto el compromiso que si contás cuando sos más grande. A los chicos se los dije siempre: ´Dejá que la presión la tengamos los grandes. Ustedes tienen que liberarse y jugar porque recién empiezan en este fútbol, que es tan lindo. Ya van a tener tiempo de sufrir un poco más y ser más vistos´. Cuando sos chico, no te conocen tanto y podés jugar con libertad. En el momento en que crecés, ya no lo podés hacer porque los rivales te empiezan a conocer. Cada vez hay más cámaras y eso es fácil de captar. Tenés que ir aprendiendo muchas cosas a medida que pasa el tiempo, lo vas viviendo de otra forma. Primero vivis el fútbol como un juego, lo único que querés es jugar a la pelota. A medida que crecés ya es un trabajo y un compromiso más grande. Son diferentes variables que tenes con el paso del tiempo.

-Si tuvieras que elegir tres goles de tu primera etapa en Huracán, ¿con cuáles te quedás?

-Hace poco me dieron un compilado y tuve la oportunidad de repasar esos goles. Hay uno en Salta contra Gimnasia y Tiro, en donde definí de volea desde afuera del área. Otro en el Monumental contra River, que perdíamos 3 a 1 y lo ganamos 4 a 3. Esos dos fueron los que más me acuerdo. El último, en especial, porque pensábamos que la íbamos a pasar muy mal en la cancha de River y lo terminamos ganando al final. Era un equipo joven, con muchos chicos. Teníamos esas ganas de que las cosas salgan bien, mostrarnos y de lograr esa hazaña. Cuando me encuentro con algunos de los que jugamos en ese entonces, todavía nos acordamos.

-Esa era una época de Huracán 100% diferente a la actual. Hoy lograron clasificarse a la Copa Libertadores, algo que por ese entonces no lo tenían en mente.

-Si, totalmente. A muchos chicos que viven esta realidad les digo que hoy estamos en Disney. Me fui en el 2002 por segunda vez y también era otra realidad diferente, estando a 12 años de ese momento. El equipo tuvo un cambio rotundo en el sentido de que, cuando ganás un título, al club se lo respeta mucho más. La gente tenía en mente el equipo de 1973 y era del único del que se hablaba. Después, este plantel y jugadores que estuvieron antes, pudieron ganar la Copa Argentina, la Supercopa Argentina y llegar a la final de la Copa Sudamericana. Esas cosas hacen que todo cambie mucho porque los logros te hacen crecer y ganar respeto. La gente se entusiasma. Ahora te piden entrar a una Copa y, antes, era el mantenerse en Primera División. Los pensamientos y la vara fueron creciendo. Mejor que ocurrió esto porque es un club grande y merece estar en esos planos. Con esfuerzo y ganas lograron esas cosas.

-En el año 1999 pasas al fútbol francés, a un año y medio de debutar en Huracán. Tres temporadas después, en 2002, volvés al Globo a préstamo por seis meses. ¿Aquel Rolfi Montenegro fue uno de los mejores que vio el fútbol argentino?

-Muchos me dijeron que estaba loco cuando volví de Europa para jugar en Huracán. En la presentación del libro de Miguel (Brindisi) pude decir que gracias a sus ganas y la manera en que me expresó lo que quería para el futuro, tuve el entusiasmo de regresar. Pude volver y ese fue el trampolín para lo que hice en mi carrera. Todos decían que era un retroceso, pero no me arrepiento porque ahí empezó lo bueno de mi carrera. Salí campeón en dos equipos, volví a vestir la camiseta de la Selección Argentina. Hicimos un torneo muy bueno. Si hubiéramos sacado el 30% de los puntos como local, hacíamos la campaña de esta temporada. Ganamos mucho de visitante y de local nos costaba. No sé por qué, pero el fútbol es así. Triunfamos en partidos muy buenos y perdimos algunos que no esperábamos. Fue un plantel que tenía muchas ganas, con gente joven y grande. Los grandes como Moner y Erbin aportaban muchísimo. Tenemos buenos recuerdos por como tiraban el grupo adelante. Con Lucho (Gonzalez), Garipe y otros chicos, tratábamos de ayudar y ellos nos daban la libertad de divertirnos.

– ¿Miguel Brindisi ocupa un lugar importante en tu carrera por la etapa en la que lo tuviste de entrenador?

-Si, lo dije cuando fue lo del libro. Más allá de ser un entrenador, que cualquiera puede estudiar y serlo. Tener un padre fuera de la cancha es más importante que tener un entrenador y Miguel Brindisi supo serlo conmigo. Jugaba un domingo y el martes entrenaba a la par de los que no habían jugado. Nos hacía sentir bien, que éramos importantes. Tenía un habla que llegaba mucho. Es una persona muy respetuosa, que logró mucho en el fútbol y jugó de la manera en la que lo hizo. Cada vez que nos tocaba jugar un picado, nos daba vergüenza lo bien que estaba. Entrenador puede ser cualquiera, pero una persona como él no se encuentra en todos lados.

– ¿Estás de acuerdo cuando se lo menciona como uno de los grandes ídolos de la historia del club?

-Si, totalmente. No solo marcó en Huracán, sino que en Boca también, por ejemplo. Se lo recuerda mucho a Maradona, pero en el torneo de 1981 metió muchos goles importantes. Tenía una calidad terrible. Se prendía a los picados y, más allá de la edad que tenía en ese entonces, hablábamos con mis compañeros lo que debía ser cuando jugaba. Lo tiene bien merecido porque, más allá del jugador, está la persona. Y es una persona muy querible.

-Después del 2002, tu regreso a Huracán se da recién en 2015. En ese lapso de tiempo, ¿seguiste las diferentes campañas del Globo? ¿Cómo lo viviste fuera de la cancha?

-Obvio. Iba a la cancha. Estando en otro lado, venía a verlo jugar. Fui al ascenso de Mendoza, estuve en la tribuna con mi mujer y mis amigos. En el partido contra Quilmes estuve en el vestuario, tengo la camiseta de Lucho (González) de ese partido.  Siempre lo seguí y estuve pendiente como le iba. Uno es hincha y quiere mucho a la institución. Más allá de las cosas que pasaron y lo que la gente entendió, estoy feliz por terminar mi carrera en Huracán. Es donde lo empecé, el lugar en el que me inicié a los 9 años. Todo lo que digan quedará en la nada porque lo que siento por Huracán es algo muy grande.

-Uno de los equipos más recordados del último tiempo es el Huracán del 2009. ¿Te hubiera gustado integrar dicho plantel?

-Si, ja. Hubiera jugado caminando en ese equipo. Fue una lástima como terminó por la frialdad con la que jugaban y lo simple que hacían todo. Daba gusto verlos jugar. Los sufrí al enfrentarlos y, después, cuando perdió en la última fecha. Tuvimos la mala suerte de que en los dos últimos torneos en los cuales Huracán tuvo la posibilidad de salir campeón, nos tocó enfrentar al equipo con el que lo peleaba. Siempre fue uno u otro, nunca tuvo la chance de jugar contra el último o algo parecido. Somos así, somos de sufrir y lo seguimos haciendo hasta hoy.

-A muchos hinchas de Huracán les quedó cierto resquemor por el partido ante Independiente del 2014. Hay otros que te han perdonado, más allá de que vos sientas o no que era necesario. ¿Fue uno de los encuentros más complicado de tu carrera?

-Si, no quería llegar a esa instancia. La pasé mal también antes de la final cuando me tocó volver y jugamos en el torneo, tanto en cancha de Huracán como en la de Independiente. En Independiente me tocó errar un penal y no podía salir de la cancha. Esas son cosas que nadie las sabe. Yo solo sé lo que sufrí durante ese tiempo al no poder ir a la cancha ni llevarlos a mis hijos a ver a Huracán por unos malentendidos. Lo que ocurrió en ese momento ya lo expliqué. Es una lástima llegar a esa instancia y jugar contra un rival con el que no quería. Pensaba que se iba a resolver todo antes. El fútbol es así. Lo sufrí mucho, fue un año y medio muy duro. Uno de los peores de mi carrera. Por ahí, son más duros los malos momentos y cortos los que podés disfrutar. Logré pasar ese momento y luego me retiré en Huracán.

-Si te permiten tachar un partido en tus 21 años de carrera, ¿sacarías ese?

-Seguramente. Es el primero que sacaría por cómo se dio todo. Cualquiera de los dos podía ascender, se jugaban algo. Era una sensación rarísima. A veces tocan esas cosas y es muy duro.

 

Mirá la Parte 1 de la entrevista exclusiva a Daniel “Rolfi” Montenegro

Nicolás Roncoroni

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