“La atajada a Czornomaz me acompaña hasta el día de hoy”

Martín Ríos, uno de los protagonistas de aquel equipo que en el año 2000 venció a Quilmes, recuerda a veinte años del objetivo alcanzado, su extraordinario papel en esta historia, cómo se vivían esos días dentro del Plantel y añora los festejos masivos en el césped del Palacio Ducó.

 

¿Cómo recordás ese equipo? ¿Qué tenía diferente a todos para lograr el ascenso?
“Recuerdo a ese equipo como un gran grupo y con muchísima convicción de lograr el objetivo que se había propuesto y además que todos eramos igual de importantes era algo que tenia ese plantel”.

¿Cómo fue la ida, la cantidad presente de gente de Huracán y haberse ido arriba para la vuelta?
“El partido de ida fue muy bien jugado por Huracán y la mínima ventaja por lo que hizo el equipo, pareció poco. La gente llenó la tribuna y cantó todo el partido, parecíamos locales y con el final del partido, el habernos ido ganando nos dió la posibilidad de que dos resultados nos servían para ascender”.

¿Qué se comentaba en la concentración? ¿Creían que lograban el ascenso?
“En la concentración se lo llevaba con muchísima tranquilidad. Todos nos juntábamos a tomar mate, a jugar a las cartas y nadie pensaba que ya estábamos ascendidos porque sabíamos que iba a ser complicado el partido de vuelta”.

En ambos partidos fuiste protagonista, ¿cuál es la atajada que más recordás?
“Sin dudas la atajada a Adrián Czornomaz fue la que mas recuerdo hasta el día de hoy”.

Cuando Quilmes convirtió, ¿qué sensaciones tenían? ¿Sentían que se les escapaba?
“Cuando nos hicieron el gol nos golpeó porque iba un minuto del segundo tiempo y quedaba mucho todavía pero la verdad es que el grupo tenia mucha convicción en lo que quería”.

Estando con dos más, atajas un mano a mano increíble y de ahí viene el gol del Globo, ¿cómo recordás eso? ¿Sentís hoy que vale mucho más ese atajadón?
“Fue algo del partido y en ese momento no te das cuenta lo que pudo haber sucedido si nos convertían el gol porque teníamos dos jugadores más, pero por suerte Sebastián Morquio llegó a trabar y la pelota no vino tan fuerte. Después con el gol del Tero Di Carlo, ahí creí que sí era posible el ascenso”.

¿Cómo fueron los festejos?
“Los festejos dentro de la cancha a pesar de ser un poco desordenado, era muy lindo poder compartir con toda la gente adentro. Nos costaba encontrar a algún compañero entre tanta gente y a mi papá que también entró lo vi como quince minutos después, ja… no podía acercarse por tanta gente que había, fue muy emocionante. En el balcón de la Sede también fue muy emotivo”.

¿Qué te dijo la gente en estos 20 años? ¿Cómo recuerdan tu actuación bajo los tres palos quemeros?
“Pasé por todos los momentos en el arco de Huracán, tanto buenos como malos pero ese ascenso cada vez que voy a la cancha afortunadamente te lo hacen recordar”.

¿Qué lugar ocupa ese logro en tu vida y qué representa Huracán para vos?
“Ese logro que conseguimos para mí es algo soñado, es inolvidable y algo que voy a llevar por el resto de mi vida. Siempre lo voy a recordar con mucha emoción. Huracán para mí es algo tan pero tan importante que le estoy eternamente agradecido poder haber sido parte de ese gran grupo y de esta enorme institución”.

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