“Salí adelante cuando decidí que la vida es hermosa”

En el mes de la lucha contra el cáncer de mama, compartimos la historia de Viviana Minervini, fanática de Huracán, que tras superar la enfermedad recuperó la alegría, volvió a sonreír y se emocionó de una manera muy especial tras la obtención de la Copa Argentina en 2014. “Fue una de las pocas veces que miré al cielo, me abracé a mí marido y lloré de alegría y de agradecimiento por estar viva para poder ver campeón a Huracán”, dice. 

 

Una mañana de marzo del año 2010 Viviana Minervini (54) se estaba bañando para ir a trabajar cuando, de repente, palpó una “dureza” en su mama derecha. Como había aparecido de la nada, inmediatamente pidió turno con un médico clínico que la derivó de manera urgente a su ginecóloga, quien le mandó a que se realizara una mamografía lo antes posible.

“El resultado lo retiró ella antes que yo. Me llamó y me dijo que fuera con mi esposo (Carlos) y en ese momento ya me imaginé que tenía cáncer de mama y que el tumor era grande y maligno. En ese momento se derrumbó todo. En 15 días me operaron, me sacaron casi toda la mamá. Tenía la sensación de que alguien me estaba castigando en un momento en el que yo tenía que estar mejor que nunca porque iba a donarle un riñón a mí hijo (Sebastián) que necesitaba un trasplante. Sentí que se terminaba el mundo para mí”, recuerda Viviana, a la distancia.

Un clic inesperado

A partir de ese momento Viviana permaneció durante un mes en la cama sin parar de llorar en soledad para no generar más preocupación en su marido y en sus dos hijos. “Creo que me levantaba solo lo justo y necesario. Era un cuento de terror: mi hijo a la espera de un riñón para salvar su vida y yo con un maldito cáncer sintiendo que no servía para nada”.

-Levantate –le dijo un día Sebastián al regresar de su trabajo.

-Ni loca –le contestó su mamá.

-Dale, mamá,  levantate que papá viene y te va a llevar al psiquiatra.

– ¿Y quién los autorizó o les pidió algo? –le preguntó un tanto enojada.

– No necesitamos la autorización de alguien que no era tan fuerte como nos hizo creer –la sorprendió Sebastián.

Viviana solamente atinaba a observarlo hasta que su hijo logró hacerla reaccionar.

– Yo no me conozco sano, vos me contás de cuando era chico y yo solo conozco mi enfermedad y la sigo remando. A mí el barba no me va a ganar y a vos tampoco. ¿O te vas a dejar vencer?

Desde los 9 años a Sebastián le habían diagnosticado glomerulonefritis membranosa, una enfermedad crónica de los riñones que lleva a la insuficiencia renal. Y justamente su hijo le estaba dando una lección que jamás olvidará y que sirvió para que Viviana comenzara a hacer el clic.

En ese momento se fue con su marido al psiquiatra e inmediatamente comenzó el tratamiento de quimioterapia que hasta ese momento se negaba por miedo a que se le cayera el pelo. “Fueron 20 sesiones durante 10 meses. Después de buscar miles de pelucas, no se me cayó un solo pelo”, recuerda Viviana, con una sonrisa.

Mientras tanto, seguía yendo a las sesiones de terapia que le fueron aportando herramientas para superar ese momento doloroso que estaba atravesando.  “Lo más importante fue ayudarme a tener ganas de luchar, a sacarme la culpa por no poder ayudar a mí hijo, a ver la vida de otra manera, con ganas de vivir. Yo sola entendí que el hecho de haber sentenciado mi muerte, era un acto de cobardía inconsciente”.

Huracán campeón tras 41 años: “Lo viví con muchísima emoción”

Durante el tiempo que solo se quedaba en su cama, Viviana, que es fanática de Huracán, había dejado de ir al Tomás Adolfo Ducó. Pero una vez que decidió salir a pelearle a la enfermedad, volvió para alentar a “El Globo” junto a su familia. “Había recuperado nuevamente la alegría. Desde hace 7 años no falté nunca a menos que sea por fuerza mayor”, se enorgullece.

El 26 de noviembre del 2014 Huracán obtuvo la Copa Argentina en esa inolvidable final ante Central en San Juan en la noche en que Marcos Diaz se recibió de ídolo y entró definitivamente en la historia grande del club al atajar dos penales. “El Globo” volvía a gritar campeón tras 41 largos años.

“Lo viví con muchísima emoción. Fue una de las pocas veces que miré al cielo, me abracé a mí marido y lloré de alegría y de agradecimiento por estar viva para ver campeón a Huracán. Mis hijos estaban en San Juan y por eso la alegría era doble”.

“Después del cáncer empecé a ver la vida más simple

Viviana confiesa que a raíz de su enfermedad comenzó a valorar la vida desde otro lugar y a ocuparse de lo que realmente vale la pena. “Divertirme y aprender a reírme de la vida. Yo siempre tuve buen humor, fui medio payasa y ahora más”, sonríe.

Hace unas semanas Viviana y Florencia (su otra hija) fueron juntas a la caminata que organiza Avón para la prevención del cáncer de mama. “Florencia me anotó sin darme opción. Me encantó. Y llegar con ella y hacer todo juntas me llenó el alma”.

Por último, Viviana se anima a brindarles una serie de consejos a otras mujeres que reciben el diagnóstico de cáncer.  Su mensaje es que qué no tengan miedo, que la luchen, que cumplan con todos los tratamientos, que se dejen ayudar, que no se dejen estar y que “le pongan garra porque se le puede ganar a la enfermedad”.

Alejandro Gorenstein

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