#HistoriaQuemera ¡Feliz cumpleaños, Gastón Casas!

Este día de media semana, un hijo pródigo del club celebra cuatro décadas de vida. Ángel Gastón Casas, el «Facha» o el «Huracán Gastón», es el dueño del brindis.

Nació en el sur bonaerense y a los cinco años se instaló en el sur capitalino: de Avellaneda, pasó a Caseros y Boedo, a pocas cuadras de la sede. Sin esperar, comenzó a jugar en el baby de Huracán. Sin esperar, desnudó su principal talento: entró en el segundo tiempo con la categoría 77 perdiendo la final ante Franja de Oro por un tanto y, por eso, deicidió marcar dos y darle el campeonato a la disciplina y a sus compañeros, que acababan de conocerlo.

Atravesó todas las inferiores hasta que, con diecisiete años bien frescos, se transformó en bisoño de Héctor Cúper para enfrentar a Racing el 19 de marzo de 1995. Al principio fue mutando su posición natural de delantero para desempeñarse también como volante por izquierda. Luego, tras buenas, malas y el duro golpe Quemero de 1999, explotó. Era imparable de mitad de cancha hacia adelante. El cambio de milenio le sentó de maravilla y con su terrible zurda no paraba de hacer goles. De cerca, de lejos, de bolea, de cabeza, de penal, sutilmente, fuertemente, amagando. Tomaba envión y hacía delirar al Pueblo Quemero. Además, aprovechaba su buen manejo de balón para retrasarse unos metros y hacer, en oportunidades, de enganche. Los defensores rivales veían pasar su melena rubia y la «9» que tan bien supo llevar, para anteceder el final cantado. Queda claro: con el «Huracán Herminio» no sólo compartió el apodo; esa temporada señaló treinta dianas siendo máximo artillero y, si el torneo se hubiera extendido en el tiempo, Casas hubiera marcado 2000. Fue símbolo y figura del justo retorno. Hoy es símbolo y figura de un recuerdo imborrable.

Tras su fantástico año de redes rotas, el entero universo del balompié posó los ojos sobre él, y fue el Real Betis quien desembolsó 4 700 000 dólares por su valía. Allí también fue festejado (y hasta hoy muy querido), pero Gerard López, un verdugo con vestido de blaugrana, lo quebró en el Camp Nou. Pudo esquivar el fin de su joven carrera, aunque no los siete meses alejado de su hábitat. Empero, sus goles se siguieron gritando en Argentina, España y Grecia: superó el centenar en más de trescientos juegos.

Actualmente, el ex futbolista que en Europa le enseñaba canciones del Globo a sus compañeros, va siempre al Palacio Ducó, come en tradicionales paradas gastronómicas de Parque Patricios con amigos Quemeros, y representa a la institución en el Fútbol Senior. Es que, claro: para Gastón, Huracán es su Casa.

Gonzalo Hernán Minici

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