#HistoriaQuemera Homenaje a Herminio Masantonio

Hace exactamente 61 años dejaba los planos terrenales Herminio Masantonio, vivo sinónimo de Huracán que no por nada eligió partir un Día del Maestro…

En la Selección fue un auténtico hombre récord: siempre en el podio de sus máximos artilleros, logró tantos determinantes a nivel continental frente a Uruguay y Brasil (segundo goleador argentino del «Superclásico de las Américas» debajo de Baldonedo), el más rápido del conjunto patrio, una marca de tres anotaciones en ocho minutos y muchos otros más, con un increíble promedio de gol sólo superado por otros dos quemeros: Stábile y el ya mencionado Emilio. Resultó principal anotador de los Campeonatos Sudamericanos de 1935 y 1942, y cuarto de Argentina en el global de aquel certamen. Además, integró los planteles campeones de 1937 y 1941.

En el Globo, fue el más fiel reflejo de sus goles. También, una referencia inequívoca de su esencia: paradigma del guapo, emblema de humildad e impronta de grandeza. Era un longánimo que envalentonaba a propios e infundía respeto en ajenos. Capitán sin timón, rey sin corona y goleador sin remedio. Eso sí, con dos botines hechos a medida que no paraban de descoser redes. Amo de su tiempo y todos los demás, le puso nombre a una era de la institución.

Dueño de diversos cultos, lo eternizan un busto en la sede; un monumento frente a ella (el primero de Latinoamérica para un futbolista); una calle en su Ensenada natal; otra en su Parque Patricios vital, arteria aorta del Palacio Ducó; un sector en la Miravé; una plazoleta de La Quema; una peña con su nombre; un tango y una infinidad de elogios y páginas cargadas de historia y gloria. No obstante, su mejor homenaje tal vez conste de una tarea clara y concisa: nunca dejar de celebrarlo.

Gonzalo Minici

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